Por qué migré mi pipeline de CI/CD a Dagger y no vuelvo atrás

por Marc Flores Fuentes··52 votos

La transición de Jenkins a Dagger para optimizar mi pipeline de CI/CD fue una de las decisiones técnicas más audaces en mi carrera. Enfrentaba cuellos de botella constantes debido a la complejidad y mantenimiento que Jenkins demandaba, lo que ralentizaba el proceso de desarrollo. Sin embargo, con Dagger, encontré una solución más ligera y flexible que me permitió una integración más ágil y eficiente sin comprometer la estabilidad.

Dagger proporciona un enfoque altamente modular que se alinea perfectamente con la tendencia moderna hacia una infraestructura definida por código. Su capacidad para describir pipelines en YAML simplifica considerablemente la configuración y el mantenimiento, liberándome de la pesada carga de la sobreconfiguración. Sin mencionar que su integración nativa con herramientas de contenedorización como Docker facilita construir y probar imágenes en un solo flujo de trabajo.

La versatilidad de Dagger va más allá de la mera integración continua; me ha permitido implementar despliegues continuos automatizados sin las molestias típicas de compatibilidad y ejecuciones impredecibles que solía tener con Jenkins. Dos meses después del cambio, el equipo notó que los despliegues fallidos se redujeron en un 60%, una cifra que habla por sí sola de la confiabilidad mejorada.

Para cualquier desarrollador que quiera dar el salto, recomendaría empezar por su documentación oficial que es sorprendentemente directa y exhaustiva. Algo que cuidé fue ejecutar pruebas exhaustivas en un entorno de staging antes de la migración definitiva, para asegurarme de que todas las funcionalidades claves funcionaran sin problemas.

En retrospectiva, migrar a Dagger transformó no solo mis procesos de desarrollo sino también mi confianza al abordar proyectos complejos. Cambiar a Dagger fue más que una elección técnica, fue un paso hacia una ingeniería de software más moderna y eficiente.