Por qué Neus aplicó Haskell para resolver limitaciones de script en DevOps
Encontrarme con las limitaciones de los scripts de Bash en procesos de DevOps me llevó a considerar Haskell como una solución. La necesidad de claridad y rigor en configuraciones complejas me hicieron buscar alternativas que garantizaran no sólo funcionalidad, sino también mantenibilidad a largo plazo. Haskell, con su naturaleza funcional y tipado fuerte, ofreció un camino inesperado y sorprendente hacia la estabilidad en entornos habitualmente volátiles. Este no fue un cambio impulsivo; fue una decisión calculada basada en demasiadas noches lidiando con scripts poco fiables y difíciles de depurar. La curva de aprendizaje inicial de Haskell es innegable, pero ofrece recompensas en términos de código más robusto y fácil de razonar.
El lenguaje permitió manejar tareas concurrentes de manera más efectiva, algo que me resultó crucial al lidiar con pipelines complejos que solían romperse sin razón aparente. Además, su ecosistema de herramientas, aunque menos desarrollado que el de lenguajes más populares, me proporcionó las justas necesarias para construir soluciones precisas y eficientes.
Haskell transformó mi forma de enfrentar problemas de infraestructuras en DevOps, ofreciendo una claridad estructural que «scripts tradicionales» no siempre garantizan. Aprender a implementarlo en producción abrió un nuevo horizonte para gestionar sistemas y flujos de trabajo mejor organizados y menos propensos al error, algo que echo de menos cuando regreso a herramientas más convencionales.