La Dos Velocidades de Deno: Mi Dilema Entre Simplicidad y Potencia
Opté por Deno en un proyecto donde la simplicidad era clave, pero quedé sorprendido al descubrir su potencia oculta. La elección no fue sencilla, ya que Deno no había sido mi primera opción. Algunas características, como su runtime seguro y su capacidad para ejecutar TypeScript nativamente, prometían una curva de aprendizaje más suave sin sacrificar funcionalidades avanzadas. En un momento en que JavaScript dominaba mis proyectos, encontrar tal equilibrio con Deno redefinió mi enfoque.
Las herramientas tradicionales a menudo requerían configuraciones engorrosas para TS, pero Deno las eliminó casi por completo. Sin embargo, enfrentarme a su sistema de importaciones basado en URLs fue una decisión controvertida dentro de mi equipo. Como desarrollador, evaluar cuándo sacrificar familiaridad por innovación es vital, y Deno me forzó a tomar una postura clara: preferir pragmatismo con un toque de aventura.
También me enfrenté al dilema de la comunidad y el soporte. En un ecosistema donde Node.js y sus herramientas relacionadas tienen un vasto respaldo, saltar a Deno parecía un riesgo. Cada paso en esta dirección probó ser un test constante entre adoptar lo nuevo o permanecer con lo seguro.
Elegir Deno me permitió no solo simplificar lo que ya funcionaba, sino explorar nuevas posibilidades para proyectos futuros. El viaje fue un recordatorio de que a veces la tecnología menos obvia ofrece el latido técnico que necesitas.